login to vote

73 min Max Orloff Jan Dvorak Porno Gay

Era fácil encontrarlo, pues sabía dónde trabajaba; me lo encontré en un sitio solitario del arena, que yo sabía que tenía que atravesar, y volví con él para que tuviera ocasión de hablarme si realmente quería hacerlo. No me engañó la expresión de su cara. No habíamos andado apenas cuando dijo sin mirarme: -Señorito Davy, ¿la ha visto usted? -Sólo un momento, mientras estaba desvanecida -le respondí suavemente. Anduvimos un poco más y dijo: -Señorito Davy, ¿cree usted que la volverá a ver? -Quizá sea demasiado doloroso para ella -dije. -Ya lo había pensado -añadió-; es probable, sí, señor; es probable. -Pero, Ham -le dije dulcemente-, si hay algo que yo pueda escribirle de tu parte, en el caso de que no se lo pueda decir; si hay algo que quieras hacerle saber, lo consideraré como un deber sagrado. -Lo sé, y se lo agradezco muchísimo. En efecto, hay algo que yo quisiera que le dijeran o le escribieran. -¿Qué es? Anduvimos un rato en silencio y continuó: -No se trata de decirle que la perdono; de eso no hay por qué hablar. Lo que quiero es pedirle que me perdone a mí por haberle impuesto mi cariño. Muchas veces pienso que si no me hubiera prometido su mano hubiese tenido la bastante confianza, por amistad, para contarme lo que luchaba interiormente, y me habría consultado, y quizá hubiese podido salvarla. Le estreché la mano. -¿Es eso todo? -Aún hay algo -añadió-, si es que puedo decirlo. Seguimos andando un poco antes de que volviera a hablar.

87 min Chicas Desnudas En Una Fiesta De Bodas

115 min Chicas Desnudas En Una Fiesta De Bodas Los viajeros, a quienes el espectáculo no podía apenas cansar, admiraron por largo rato los esplendores de Tycho. Su proyectil, impregnado de efluvios luminosos, en aquella doble irradiación del Sol y de la Luna, debía parecer un globo incandescente. Había pasado, pues, casi súbitamente de un frío rigurosísimo a un calor intenso; como si la naturaleza quisiera prepararlos así a convertirse en selenitas. ¡Convertirse en selenitas! Esta idea volvió a suscitar la cuestión de la habitabilidad de la Luna. ¿Podrían afirmar algo en pro o en contra? Miguel Ardán instó a sus dos amigos a formular opinión, y les preguntó terminantemente si creían que la animalidad y la humanidad se hallasen representadas en el mundo lunar. ―Creo que podemos responder ―dijo Barbicane―; pero, a mi parecer, no se debe plantear la cuestión de esa manera; pido presentarla yo de otra. ―Como gustes ―respondió Miguel. ―Véanlo aquí ―prosiguió Barbicane― El problema es doble, y exige una doble solución. Primera: ¿es habitable la Luna? Segunda: ¿ha estado habitada? ―Muy bien ―respondió Nicholl―. Averigüemos ante todo si la Luna es habitable. ―Por mi parte no puedo decir nada ―replicó Miguel. ―Y yo respondo, desde luego, negativamente ―continuó Barbicane―. En su estado actual, con esa envoltura atmosférica, seguramente muy reducida, con sus mares la mayor parte secos, sus vegetales insignificantes, sus bruscas alternativas de frío y calor, sus noches y sus días de trescientas cincuenta y cuatro horas, la Luna no me parece habitable, ni siquiera propia para el desenvolvimiento de la vida animal, ni suficiente para las necesidades de la existencia tal como nosotros la comprendemos. ―Convenido ―respondió Nicholl―; pero ¿no puede ser habitable para seres de distinta organización que la nuestra?

https://que.datacion.top/3411336.html

50 min Drummond American Prizm Penetration Gel Lube

46 min Drummond American Prizm Penetration Gel Lube La naturaleza es como una persona a quien hemos visto desde muy niños, y que se conserva a nuestros ojos casi inalterable con singular artificio, a pesar del tiempo que ha destruido nuestras ilusiones, sin convertir en calva su cabeza, ni en caverna su boca. Esta especie de Fausto se hace monótono, a semejanza del solterón empedernido cuyas gracias pasan de moda; y es preciso refugiarse en la soledad, con nuestras tristezas profundas, para encontrar algo de nuevo en el cuadro de todos los días, y en los contrastes de todas las horas. Enmedio de la alegría, o por lo menos de satisfacciones naturales que nos rodean, en sociedad o en familia, el espíritu se preocupa más de lo que le afecta de cerca y ha de constituir su contentamiento más duradero; así acaece que se busque en lo real lo que resalta y proviene del refinamiento de gusto, y puede identificarse con nuestro ser. Dime: ¿No se te ha ocurrido cosa semejante, al pensar en un hombre, que es encarnación y no sombra, que has visto, que has hablado, cuya mano has estrechado tal vez, sin notar en ella el hielo del mármol, sino el dulce calor de la sangre que comunica otra vida a las venas, y despierta emociones desconocidas hasta entonces? Al decir esto, la joven fijó en su amiga una mirada penetrante y extraña, que produjo en ésta alguna turbación. -Parece que hubieras amado mucho, Areba -respondió Brenda estrechándole la cintura con su brazo con fuerza nerviosa, mientras hacía girar en el aire con el izquierdo la sombrilla. -Sabes que me consideran indiferente, o por lo menos demasiado vanidosa, para entregar sin lucha mi corazón. Las grandes comodidades que me rodean, no bastan a desviar la sospecha indigna de que uso balanza en amores que aún no he sentido, pero que me han atribuido siempre, pretendiéndose haber sondeado mis sentimientos íntimos; y pienso a veces que se desea que yo represente el papel que se me asigna, y que mucho temo concluya por agradarme. Pero no se trata ahora de esas cosas. Hablemos de ti, pues a ello consagro estos instantes. No has contestado todavía a mi pregunta. Guardó Brenda un breve silencio, y luego dijo con acento tembloroso: -Allí cerca del seto hay un banco de piedra, cubierto ahora por la sombra de altos naranjos. Si quieres nos sentaremos en él, y conversaremos sin fatiga, antes de ir a la choza. Lo único que puede molestarnos es la marímbula de Zambique, pero tal vez no esté hoy tan filarmónico. -El instrumento músico del viejo negro, que tú no sabes es casi todo su idioma, pues él habla poco o casi nada, hasta el punto de entenderle nosotras solas. -Bien: iremos al banco de piedra. -¡Qué hermosos árboles!

https://top.hombre.fun/66676947.html

57 min ¿cómo Puedo Ayudar A Añadir Pornografía?

41 min ¿cómo Puedo Ayudar A Añadir Pornografía? Dueño de ellas, al cabo, por muerte de su padre, el ya hecho y derecho mozo Román acabó de aficionarse a la vida de labrador, y se casó, a los treinta años de edad, con una dama del mismo valle, que murió cuatro después, dejándole una niña por fruto de su matrimonio. Hondísima mella produjo en su corazón esta desgracia; pero hombre de alma bien templada y de levantadas miras, logró sobreponerse a su infortunio, y hasta sacar partido de él para dar mayor alcance a los impulsos de su generosidad en bien de sus convecinos, en su gran mayoría ligados tradicionalmente a su casa, como colonos de ella unos, y todos como deudores de grandes beneficios. Lo que en su razón le dictaba, lo que había visto y lo que había aprendido, infundiéronle el convencimiento de que el mayor bien que al cielo debían aquellos aldeanos que le rodeaban, era su sencilla y honrada ignorancia. Sostenerlos en ella era su principal cuidado. Y no se escandalicen de lo absoluto de la afirmación los zapateros ilustrados que lleguen a conocerla, pues, andando, andando, se justificará la aparente herejía. Empecemos por advertir que don Román poseía como nadie el don de hacerse respetar de los labriegos, don rarísimo y extraño sobre toda ponderación. Verdad que era alegre, campechano, caritativo, modesto en el vestir, frugal en la comida, forzudo e inteligente en el trabajo, lo cual acometía a veces para predicar con el ejemplo a sus criados y colonos; que uncía un par de bueyes al aire; que sabía echar las tres cordadas con la sal del mundo sobre la balumba de un carro de yerba, y hasta conducirá éste por el camberón más pindio y entornadizo, sin que se derramara una gota de agua, aunque se pusiera lleno de ella hasta los bordes, un cántaro encima de la carga. Pero todo esto y mucho más lo saben otros, y no consiguen ese dominio absoluto. La magia de don Román estaba en la oportunidad con que daba, negaba o reñía; en la penetración de «aquel ojo» que era la admiración de sus convecinos. -Si tuviera la bondad de emprestarme un par de pesetas. -le decía un Adán de mala ropa y triste cara. -¿Para qué las quieres, borrachón? Lo que te voy a dar es un soplamocos, si no te largas más pronto que la vista. Y el pedigüeño se largaba sin chistar; y lejos de enfadarse por el recibimiento, murmuraba para sus andrajos: -Yo no sé ónde mil demonches aprende este hombre las cosas. El diablo me lleve si no las huele. Pues bien: ese mismo sujeto se acercaba otro día a don Román, y con las mismas palabras le pedía el mismo dinero, pretextando la misma necesidad; y don Román le daba un duro y unos calzones viejos y un pan de dos libras; y el dinero no iba a la taberna, ni los calzones ni el pan se vendían por aguardiente. Con aquel ojo leía desde su casa la razón en las contiendas de sus convecinos, y anonadando al culpable con dos apóstrofes de acero, sin dar largas alas ni ensalzar muy arriba al inocente, restablecía la paz quebrantada. Merced a esta vista penetrante, sabía demasiado que todo su prestigio y todo el peso de su fuerza moral, no alcanzaban a darle la victoria acometiendo de frente ciertas flaquezas rutinarias: en este terreno y con aquella táctica, la proverbial desconfianza montañesa es invencible; por eso las atacaba de soslayo, en su propósito inquebrantable de que lucieran en beneficio de aquellos labriegos, a quienes tanto amaba, los frutos de sus observaciones y de sus lecturas y las ventajas de su carácter y de sus riquezas; por eso, en lugar de decirles, por ejemplo: -«La remolacha es una hortaliza que suple ciertas épocas del año a la yerba, con la ventaja de producir en las vacas alimentadas con ella mayor cantidad de leche; sembrad remolacha,» les decía: -«Váis a ver cómo siembro remolacha, cómo mis vacas la toman, cómo dan más leche que si se alimentaran de yerba, y cómo puede hacerse esto casi de balde y sin perjuicio de la ordinaria cosecha de maíz».

https://one.datacion.pw/3174618898.html

32 min Entre Brecha Género Hombre Desnudo Sexo Ver Guerra

93 min Entre Brecha Género Hombre Desnudo Sexo Ver Guerra Su voz salía del pecho como de un fuelle roto las ráfagas débiles del aire. «Por Allah Reparador, lo que tú padeces, Ibrahim, es el cólera. Vete pronto a casa, aunque vayas arrastrándote. Acuéstate, y que Maimuna te haga té bien caliente». -A tu casa no voy, Sidi, si no me das escolta de los ángeles Djebreil e Israfil, ni tú irás tampoco, porque tu casa está llena de maleficio. ¿No te dije que la maga Mazaltob, al ir con el falso motivo de pedirnos limosna, cuando tú estabas en la batalla, fue a poner en tu morada el más nefando sortilegio que inventaron los demonios? Yo sospeché, Sidi Mohammed El Nasiry; te conté mis barruntos, y tú soltaste la risa. Pues lo que yo sospeché y temí ha salido cierto, y ahora no puedes ir a tu albergue, porque está lleno de infernales espíritus que después de quitarte la vida, te cogerán por los cabellos y te arrastrarán a la Gehenna. Perplejo y acongojado, pregunté a Ibrahim qué sortilegio había llevado a mi casa la discípula de Satán, y él, después de alejarse otro momento para ir a un menester apremiante de su maligna enfermedad, volvió y me dijo: «Bien puedes imaginarlo, El Nasiry: es el embrujamiento más terrible; el que contra el mismo Profeta emplearon los mosaístas, y consiste en lo que se llama soplar sobre los nudos. Mazaltob, profesora en el embrujar, posee el secreto, y ahora tú eres la víctima. ¿No lo entiendes? Esa perra, es loba de Israel, hizo once nudos en una cuerda, y después de soplar en cada uno de ellos, diciendo unas oraciones endemoniadas, colgó la cuerda dentro del pozo de casa. Con esto basta para que tú, tu familia y criados sufran algún golpe de adversidad muy dura, que acabará en muerte, y el primer ejemplo tienes en mí, que me veo con el terrible corrimiento del cólera». -¿Pero has visto tú la cuerda con los once nudos, Ibrahim? -Pues si la hubiera visto, segura era mi muerte instantánea. Para que te convenzas, Sidi, y no dudes de que la Mazaltob te ha soplado los nudos, te bastará saber que al anochecer, hallándonos Maimuna y yo en la casa disponiendo nuestra cena, sentimos que puertas, ventanas y ventanillos daban horribles traqueteos, como si un furioso viento se paseara por todos los aposentos de la casa. Cuando tratamos Maimuna y yo de ver lo que aquello era, caímos al suelo y se nos encandilaron los ojos con un gran resplandor de relámpago verde. Vimos luego diablos que recorrían la casa, azotando con sus rabos los muebles, echando a rodar toda la loza y cristales, y entonando unos canticios desvergonzados que nos helaron la sangre en las venas.

https://que.datacion.xyz/1670422671.html

38 min Esperma No Móvil Después De La Reversión De La Vasectomía

115 min Esperma No Móvil Después De La Reversión De La Vasectomía Generalmente, los cristianos, al encararse con las efigies de los Dioses de la gentilidad, hacían gestos de repulsión y reprobación. Entonces como ahora, existían los incomprensivos y los que comprenden con finura. La princesa no apartó los ojos, antes al contrario, pareció admirar breves momentos la obra maestra de Praxíteles, considerando que aquella escultura era nobilísima representación del cuerpo humano, hecho a imagen y semejanza del Creador y bajo cuya envoltura se ocultó y padeció la divinidad de Cristo. »El hijo de Latona, airoso, cercada la sien por la artística maraña de sus rizos grandiosamente ensortijados; avanzando un pie de corte tan elegante, curvado y prolongado, que se diría que hollaba nubes, en vez del mármol rojo del pedestal, empuñaba con la diestra el arco de plata, y con la siniestra echaba atrás el manto de armoniosos pliegues, que una fíbula sujetaba al hombro. Profirió Catalina algunas frases de elogio y aun de simpatía. ¿No era aquel el símbolo de la más perfecta y maravillosa de las criaturas, del Sol que fecundiza los campos y sazona la mies, que da el pan del cual viven los hombres, alabando al Señor y disfrutando de los sabores sanos de la vida? »Mas no lo entendió así el viejo pontífice de Helios, que tendió a la princesa la cazoleta humeante. Ella la rechazó suavemente, sin indignación ni menosprecio. El pontífice no podía elevarse a la interpretación científica del mito solar: era un sacerdote ritualista; una fórmula, el incienso. ¡y, si no, la muerte! Y tres veces hizo Catalina con la mano el gesto que la sentenciaba; el gesto con el cual se despedía de su mocedad en flor, de su existencia inimitable, de sus estudios elevados que aristocratizan el pensamiento: del arte, de la belleza visible y gaya y varia, presente en el arbusto odorífero y en la cincelada copa. »-A ti voy, ¡oh hermosura incorruptible! ¡Dulce dueño, voy a ti! »La retiraron del patio y la encerraron, no en hórrida mazmorra, sino en una estancia pequeña, sin ventanas, contigua al cuerpo de guardia, por precaución de que los cristianos, alborotándose, intentasen darla libertad. Y el pontífice convocó a los sacerdotes y a algunos funcionarios y aun sabandijas del palacio, como aquel sofista Gnetes, primer derrotado en la liza filosófica; y reunidos en conciliábulo, deliberaron sobre la suerte de la nueva galilea. A medias palabras convinieron en que el César estaría ebrio aquella noche, y que si no debían cumplirse, por advertencia de él mismo, las órdenes que diese en su embriaguez, nada impedía ejecutar las proferidas antes. Catalina pertenecía ya a los jueces y a los sacerdotes, a cuyo brazo vengador la había relajado Maximino. O se retractaba ante el tormento y el suplicio, o se ejecutaría lo mandado.

https://spot.datacion.xyz/2913832250.html

2160p Los Adolescentes Estudian La Falta De Electrónica Para Dormir.

100 mb Los Adolescentes Estudian La Falta De Electrónica Para Dormir. A bien que como somos señores de castillo y pateta, no importa que uno salga a la calle hecho un pelagatos. -Pues te digo que es castillo, (Remontándose y poniéndose como un pimiento. castillo y muy castillo, mal que te pese a ti y a toda tu casta plebeya. Pregúntaselo a Blas. -Quita allá, tarasca. Se van a reír de nosotros hasta las mulas. -¿Es que no queréis que yo recobre mi posición ni reclame mis derechos? (Compungida. ¡Todos conjurados contra mí! -Mamá, mamá, por Dios -dijo Dulce queriendo llevársela para adentro, pues la escena ocurría en el pasillo alto de numeradas puertas-. Déjate ahora de contarnos lo que es tuyo y lo que no es tuyo. Tiempo habrá. -¡Todos contra mí! lo de siempre. ¡Todos tirándome al degüello, hasta mis hijos, hasta mi esposo, a quien hice persona, dándole mi mano! Que venga Blas y diga si no es cierto que con hacer una solicitud en papel de tres reales, tendrán que darme toda una acera de la calle de la Plata. (Con desaforados gritos. ¡Dios mío, Dios mío, qué familia esta!

https://wow.datacion.xyz/865364697.html