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21 min Personas Famosas Que Alguna Vez Fueron Luchadores Amateurs.

Se había levantado muy temprano para ir al cementerio, y montó en el carro y se sentó en él sin quitarse el pañuelo de los ojos. Todo el tiempo que permaneció en esta actitud, Barkis no dio señales de vida; sentado como de costumbre, parecía un muñeco. Pero cuando Peggotty miró a su alrededor y empezó a hablarme, sacudió la cabeza y dejó oír varias veces un gruñido de satisfacción. No pude comprender a qué se refería. -Hace un día muy hermoso, míster Barkis --dije. -No es malo -contestó Barkis, que por lo general era muy reservado y rara vez se comprometía. -Peggotty se ha tranquilizado ya del todo, míster Barkis-le dije para su satisfacción. -dijo Barkis. Después de reflexionar sobre ello, dijo con aire malicioso: -¿Está usted completamente a gusto? Peggotty se echó a reír, y contestó afirmativamente. -¿Pero verdaderamente está usted segura? -gruñó Barkis acercándose a ella y dándole un codazo-. ¿Verdaderamente a gusto?

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58 min Clips De Coño Peludo Libre De Abuelitas Pero después de las guerras la falta de concordia social aun era más violenta. La envidia que siente el de abajo resultaba más amarga. Como los pobres habían sido soldados a la fuerza, se consideraban con nuevos derechos a poseerlo todo. Cuando cesaban las guerras, los hombres se resistían al trabajo y hablaban de un nuevo reparto de la riqueza. Esta situación absurda no podía durar. Yo reconozco, como he dicho antes, que existen entre los hombres almas generosas y superiores, aunque con menos abundancia que entre las mujeres. Los crímenes originados por los hombres no podían menos de conmover a algunas de estas almas masculinas, y un gobernante de aquella época dio una especie de reglamento para la paz humana, dividido en catorce artículos. Pero entre los hombres las mejores ideas se transforman y se corrompen. Hay en ellos un fondo de egoísmo que desfigura toda idea generosa apenas se encargan de implantarla. No había un país que dejase de alabar la paz, pero esta paz debía hacerse de acuerdo con sus gustos y ambiciones. Todos querían que las cosas fuesen no como deben ser, sino con arreglo a sus conveniencias. Y los catorce artículos o puntos se vieron retorcidos y desfigurados de tal modo, que acabaron por convertirse prácticamente en otras tantas calamidades. Así ocurre siempre con las leyes hechas por los hombres y aplicadas por los hombres. Los pueblos sintieron la necesidad de poner remedio a esta demencia general. Era preciso suprimir las guerras, resolver las cuestiones entre los países por medio de tribunales, como se resuelven las diferencias entre los individuos.

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HDLIGHT Gay Japon La Habitacion 1 Avi

92 min Gay Japon La Habitacion 1 Avi Se las perdoné, claro está, aunque en el momento me consternaban, a mí que profeso la religión del lazo conyugal y que desde mis bodas no había encaminado mi gusto sino por la honesta vía del deber. En ocasiones me daba al diablo, no sabiendo qué idear para devolver el juicio a la digna matrona. En lo más enconado de este período de celosa furia, medió algo que me hizo sentir escalofríos de terror. Ilduara mandó bajar del desván cierto mueble arrinconado hacía tiempo: la cuna, la vieja cunita de forma de nao, estrenada por mi primogénito en Monforte veintinueve años antes, y en que tantos pimpollos míos durmieron el primer sueño. Pero ¿es posible, oh Providencia dadivosa, más bien derrochadora? ¡La cuna, la cuna otra vez! Creo que ha llegado el momento de decir cuál era el estado de mi familia, o más bien la de mi tribu, cuando bajó del desván la ya arrumbada cuna. Me vivían entonces diez retoños; seis estaban en el cielo. Por mandato de Dios, y ejecutando sus inescrutables designios, la muerte se había cebado en los varones, dejándome casi todas las niñas. Para nueve damas, sólo tenía un galán. Aunque en el curso de estas páginas irá apareciendo mi prole, trazaré una especie de índice cronológico de sus individuos. Debe decir en elogio de mi hija mayor, Gertrudis o Tula, que poseía las dotes de gobierno de su madre, y aun aquella misma índole suspicaz y algo avinagrada. En lo físico era también muy semejante a Ilda, pero faltábale la beldad correcta y majestuosa que me había hechizado algunos lustros antes. Tenía de mi Ilduara la curva nariz y los ojos grises, el talle recto y las formas angulosas, y su rostro ofrecía semejanzas con la agorera y meditabunda faz de una lechuza. Clara, la segunda, a quien Tula llevaba lo menos cuatro años, ofrecía el mismo tipo, que, según oí decir a un amigo entendido en ciencias de estas de moda, es el de la raza sueva, de la cual se conservan en Galicia muy caracterizados ejemplares: rubia, alta, seria, nariz de caballete, ojos claros, bastante linda; pero no tanto como la que la sigue, María Rosa, en la cual (sin vanidad) prevalecía el tipo paterno; y con no ser el papá ningún Adonis, ella había salido una muchacha notable, fresca como las flores -por lo cual la llamamos Rosa a secas-.

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119 min Diagramas Sagitales De Las Posiciones De Penetración Del Pene.

116 min Diagramas Sagitales De Las Posiciones De Penetración Del Pene. De las malas costumbres de la camarilla del Kaiser, el acusador Harden deriva muy graves consecuencias para la política imperial; pero la mentalidad de París no es, en este punto, la del periodista alemán, porque París entiende que nada tiene que ver aquello con las témporas del año. Basta leer las descripciones que frecuentemente hace Drumont de la actual sociedad para convencerse del desbarajuste que existe en punto a moral. Basta recordar los estudios que Fouquier hizo del matrimonio moderno para convencerse de que las sucias escenas que hubo entre el conde de Moltke y su esposa divorciada, la señora von Elbe, ni son nuevas ni tienen importancia en el bulevar. Basta recordar que París le abrió los brazos a Óscar Wilde, cuando Londres lo echó de su seno; que los procesos de costumbres se sustancian aquí entre risas y bromas, precursoras de fallos absolutorios en su mayoría, y siempre indulgentes; que los crímenes contra la infancia tienen castigos irrisorios y ridículos; que los Soleilland son admirados y solicitados hasta en las Audiencias, y las Juana Weber tienen protección y amparo. basta recordar esto, no más, para convencerse de que en el medio ambiente de los baroncitos de Aldelwards y de las Merelli, la mentalidad del Kaiser, en el proceso de Berlín, no resulta. Hay una tendencia general, que tiene puntos y ribetes de artística y literaria, a considerar la moral como manifestación vulgarísima y cursi que afea y denigra a quien la cumple. Matar padres, violentar ancianas, estuprar y estrangular niñas, abandonar la mujer después de estafarla y mancillarla, expulsar la prole después de martirizarla y encanallarla, ser sádico con niños, traidor a la amistad, fullero en los negocios, simoníaco, prevaricador, y manos puercas en todo y por todo, y andar como traviata desabrochada, con la perfidia en el corazón, el ajenjo en el cerebro, la impudicia en los labios y en las manos la llave ganzúa del chulapo cómplice, son manifestaciones de esprit fort -¡byronianas! , y quien pueda alardear de alguna de ellas recabará bien pronto el lauro de la Fama por genial. El proceso de Berlín resulta, pues, en este orden invertido, un aliciente y un acicate. Los geniales de París, los exquisitos, los superhombres, están muy satisfechos de sumar a sus fuerzas en bandidaje y crápula los nombres de un Moltke y de un príncipe de Eldinburg, como tributarios del talento, de la fantasía, de la despreocupación y del copurchic. Y el escándalo de Berlín es otra invasión alemana de un nuevo género, neutro, porque no viene, a tambor batiente y con bayoneta en ristre, a dar disgustos, sino a recibir. Es, pues, un refuerzo por retaguardia. La absolución de Harden ha vuelto locos a los reaccionarios de la Prensa parisiense. Napoleonistas y orleanistas llegan, en su delirio, hasta querer rasgar el manto imperial del Kaiser. Éste, a juicio de ellos «ha dejado abrir una brecha en el edificio del Imperio y por ella se colarán los revolucionarios.

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720p ¿qué Es Un Pene Hecho De

77 min ¿qué Es Un Pene Hecho De -Ya lo he hecho durante un ratito -contestó Nieves-; pero me he levantado para preguntarle a usted una cosa que ha empezado a inquietarme bastante. Como yo hasta ahora no he tenido el juicio para nada. En primer lugar, ¿por dónde vamos ya? -Entrando en el puerto. -Y cuando lleguemos al muelle, ¿cómo salgo yo de aquí, Leto? Porque no he de salir en mantillas. ¿Ha pensado usted en esto también? -También he pensado en eso -respondió Leto devorando el amargor que le producía el recuerdo de aquel caso, que era la primera estación del Calvario que él había venido imaginándose-. En cuanto lleguemos al muelle, irá Cornias volando a Peleches en busca de la ropa que usted necesite. Se dirá, para no alarmar, que se ha mojado usted, no lo que ha sucedido. -Me parece muy bien, y en algo como ello, había pensado yo para salir del primer apuro. Después, Dios dirá. ¿no es así, Leto? -Así mismo,-respondió éste algo mustio otra vez. -Pues yo creo -dijo Nieves notándolo, que hacemos mal en apurarnos por lo menos, después de haber salido triunfantes de lo más.

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HDTVRIP Estados Que Permiten Marraiges Del Mismo Sexo.

111 min Estados Que Permiten Marraiges Del Mismo Sexo. Mi calentura aumentaba. Después he comparado mi estado físico al de una persona que asiste por primera vez a una corrida de toros. Toda la noche estuve volviendo a ver los grabados, y abochornándome de haber nacido. He aquí lo que sugerían los árboles viejos de la Alhambra, el romanticismo del agua secular en que se disolvieron lágrimas de sultanas transidas de amores, la gentileza de los zegríes, el olor de los jazmines, el enervamiento de las tardes infinitas, el cántico de los surtidores y el amargor embrujado de los arrayanes. Y dando vueltas sobre espinas, repetía: -¡Nunca! ¡Nunca! El de Carranza - I - Una fiebre nerviosa, no grave, me postra varios días. Convalezco serenamente. Farnesio está como loco. De una parte, cree que me muero; de otra cree que el tío Clímaco ha venido resuelto a hacer una. Sólo es verdad que el tío está en Madrid y no me ha visitado. -Tendrá sus asuntos. No le podemos negar el derecho de viajar a ese señor. Un fruncimiento de cejas de don Genaro; su cara más alargada y preocupada que de costumbre, me indican que el recelo le socava y le mina el espíritu. Ya me figuro lo que teme.

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26 min Puta Amordazada 2010 Jelsoft Enterprises Ltd Esperad que os ponga a buen recaudo, por asesinos y ladronazos. Sin embargo, el pobrecillo sufría demasiado para un barbilindo que gastaba monóculo. Compadecido el buen señor Fallières, cogió la misma pluma con que había indultado a Soleilland y conmutó en siete años de reclusión la pena de siete años de trabajos forzados que le fue impuesta, y con arreglo a ley, Gallay, cuando haya cumplido la mitad de la pena -de la pena de cerrar las puertas de las celdas-, recabará la libertad provisional. Y volverá a caer en los brazos de la Merelli, que está más guapa que antes y con muchísima reputación de artista y tal. La sentencia condenatoria le ha venido de perilla, porque habiendo muerto en un hospital, de tristeza y asco, la mujer de Gallay, se le ha quitado a éste un estorbo para fletar, con dinero ajeno, otro yate. De modo que aquí los verdaderamente castigados son: La señora de Gallay, que fue ejecutada moralmente por Gallay y la Merelli, y los hijos de Gallay, que están en la miseria y en el oprobio. La pequeña Marta que fue ejecutada materialmente por Soleilland, después de haber sido pasto de su bestialidad sádica. Y los padres de la Marta, que, después de haberla perdido de modo tan trágico, reciben anónimos de apaches, que les dicen: -Vosotros sois quienes merecéis ir a la guillotina, en lugar de Soleilland. Eso. ¡Y Passamante, después de veintinueve años de presidio por haber hecho un gesto regicida, pidiendo un rayo de sol! La manifestación de mujeres -en su mayoría madres- contra el presidente de la República por haber conmutado la pena capital a Soleilland es una ironía del destino del señor Fallières. Excelente persona, probo ciudadano, intachable político, sentimental y humanitario por añadidura, el señor Fallières, dechado de integridad, no podía esperar nada desagradable de la Prensa ni del público. Sin embargo, la Prensa le asaetea con denuestos, y el público, en su parte más dolorosa, en el corazón de las madres, le maldice. La presidencia de la República tenía reservado al señor Fallières el más amargo trance de su vida. Repugnaba a sus sentimientos de hombre la aplicación de la pena de muerte.

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34 min Libre Tgp Desnudo Doce Años Pld

WEB-DL Libre Tgp Desnudo Doce Años Pld Bafil aproximó la nariz al perfume, y la retiró con gesto displicente. Miró enseguida el reloj, añadiendo con viveza: -¡Las siete en punto! Tengo compromiso a esta hora, y te abandono. Te avisaré el día. Estrechó luego la mano de su amigo, y dijo al salir: -Observa bien el interior de esas flores, Raúl, no sea que alguna culebrilla negra se agite dentro. Largos momentos permaneció Raúl pensativo, de pie frente a la ventana, sintiendo tal vez no haber revelado a su amigo sus impresiones del día anterior, en grata confidencia. Silencioso y meditabundo siempre, descendió al jardín y encaminó sus pasos por una alameda que terminaba en un soto de matas y malezas, línea divisoria de la propiedad de Nerva. Sentíase con disposición de aspirar buenas ráfagas de la fresca brisa que soplaba de las playas, trayendo el rumor de las olas. ¿Acaso, con fuerza superior a sus hábitos, algún impulso secreto le arrastraba a esos sitios solitarios, de donde partían en esa hora armonías de piano, vibrando todas las noches a la distancia de una manera dulce y encantadora? Era posible. Nunca le había parecido aquella soledad tan llena de seducciones, ni sus menores detalles tan conmovedores y bellos. En esos instantes, la naturaleza se exhibía poética y solemne al reclinarse majestuosa en su lecho de sombras. La brisa producía en las hojas su concierto de murmullos, harto leves para dudarse de la suavidad de sus besos; no resonaba el monótono canto que brota de las lagunas como una queja de la creación que vive bajo el limo, ni los tristes aullidos que se alzan en las huertas al son de las cadenas: la calma era profunda.

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19 min Chico Gay Rubio Acción Clásico Vintage

101 min Chico Gay Rubio Acción Clásico Vintage No hallaba gato en la calle a quien no le hablase, besuqueándole, con su voz de ventrílocuo: -Tu as fait ta toilette, cheri? -A los perros flacos les compraba ella misma huesos y piltrafas en la carnicería más próxima, con mofa de los granujas que la rodeaban como a un sacamuelas. Era una maníaca ambulatoria. Tan pronto estaba en el Cairo o en París como en Nueva York o en Sevilla. No podía permanecer una semana en parte alguna. A pesar de sus sesenta años cumplidos, no hablaba sino de amor -era su idea fija-, y los más de sus viajes obedecían al deseo que la devoraba de hallar un marido o un amante. Pasaba por los países como una exhalación, acordándose sólo de las joyerías, de las tiendas de antigüedades y de ropas. Ver un cuadro o unos zarcillos viejos y querer comprarles en el acto era todo uno. Poco la importaba el mérito de la tela. Lo principal para ella residía en su antigüedad. Se apasionó de Baranda, como de otros muchos, y sabedora de sus disensiones con Alicia, trataba hipócritamente de separarles. -Mi querido doctor -le decía-, ¡cuánto le compadezco! ¡Pobre amigo, pobre amigo! -Y le atizaba un beso en la frente. Baranda no sabía ya cómo quitársela de encima.

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