login to vote

DVDRIP Abuelas Con Grandes Tetas Y Culo

-Estuve. -Y que le diste media onza, porque, según me ha dicho María Remedios, esta tarde bajó Florentina a la tienda del extremeño a que le cambiaran media onza. Ellas no podían haberla ganado con su costura. Tú estuviste hoy en casa de ellas; luego. -Luego yo se la di. Perfectamente. -No lo niegas. -¡Qué he de negarlo! Creo que puedo hacer de mi dinero lo que mejor me convenga. -Pero de seguro sostendrás que no apedreaste al Sr. -Yo no apedreo. -Quiero decir que ellas en presencia tuya. -Eso es otra cosa. -E insultaron a la pobre María Remedios. -Tampoco lo niego. -¿Y cómo justificarás tu conducta?

103 min Cuanto Tiempo Tienen Las Cucarachas Exostedi

600 mb Cuanto Tiempo Tienen Las Cucarachas Exostedi El silencio para siempre, la amarga satisfacción del no ser, la grandiosa monotonía de la eternidad libre de toda alteración. ¿Por qué no iba él dentro de aquella caja? ¿Por qué no había caído cuatro años antes, cuando sufrió una pulmonía que puso en conmoción a toda su familia? Al menos habría muerto creyendo en su madre, y al partir le hubiera consolado un gesto, una lágrima de aquella mujer. Pero ahora estaba solo. Moriría aislado; lo único que le fortalecía era la certeza de la muerte como solución para sus males. El rostro de una joven asomada a la ventanilla de uno de los carruajes del cortejo fúnebre pareció cambiar el curso de sus ideas. No; era una locura buscar la muerte. Si no hubiese conocido a Tónica, podría aceptar tan desesperada resolución; pero siendo amado por ella, era una locura. Aún había remedio. Una parte de su capital la había entregado a don Ramón Morte, no para jugadas de Bolsa, sino para la adquisición de valores públicos. Vendería, aunque fuese con pérdida, esta parte segura de su capital; pagaría las deudas importantes que había contraído por salvar a su madre, y con lo que le quedase se establecería modestamente, sería el dueño de Las Tres Rosas o de una tienda más pequeña, casándose en seguida con Tónica. Ésta era la verdadera solución. Nada de buscar millones; la lección había sido dura. Comerciante rutinario y cachazudo, buen marido y padre virtuoso; ésta era la felicidad, lo que él ambicionaba para el porvenir. Y cuando con más entusiasmo forjábase la ilusión de la tranquilidad patriarcal, un silbido estridente rasgó los aires, como si Mefistófeles, desde las nubes, contestase con su carcajada chillona a los hermosos planes de virtud doméstica. Juanito, sin dejar de andar, despertó del extraño sonambulismo que le hacía correr en torno de la ciudad, agitado a cada instante por los más diversos pensamientos.

http://euro.hombre.fun/2234812424.html

11 min A Ella Le Encanta Chupar Pollas Grandes

119 min A Ella Le Encanta Chupar Pollas Grandes Sí él quiere, el capitalito de ustedes quedará bien colocado; cobrarán ustedes su renta todos los trimestres, y es fácil que lo que adquieran por cinco valga diez dentro de poco. Quedamos, pues, en que iremos a ver a don Ramón. ¡Afortunado mortal! Desde entonces, su nombre pareció llenar la habitación, y las dos mujeres le aposentaron en su memoria, imaginándolo como un ser poderoso, todo bondad, que peloteaba los millones y se divertía haciendo ricos a los pobres. —¿Cuándo vamos a ver a don Ramón? era la pregunta que hacían las dos mujeres apenas entraba Juanito en la casa. Y la visita la hicieron una mañana que Tónica no tenía trabajo y su novio pudo abandonar Las Tres Rosas. ¡Qué emoción! En la plaza de la Reina ya le temblaban las piernas a Micaela, pensando en el arrugado papel de estraza que contenía los billetes mugrientos, y más aún en que iba a verse ante aquel señor de quien todos se nacían lenguas. Entraron en un patio suntuoso, embellecido por la industria más que por el arte arquitectónico, en el que el escayolado imitaba al mármol y el yeso moldeado a máquina fingía un artesonado antiguo. En el primer tramo de la escalera estaba el despacho de don Ramón. La antesala parecía de ministerio, y apenas si en los bancos forrados de terciopelo quedaba espacio libre para los que iban llegando. Los clientes aguardaban con resignación el turno. Eran curas en su mayoría, pues don Ramón, persona piadosa y amiga de hacer limosnas por mano de la Iglesia, figuraba como el banquero del clero, y en las sacristías su nombre alcanzaba gran prestigio. Los hábitos negros, la discreta media luz que filtraba al través de los cortinajes de los balcones, esfumando los adornos de la antesala en una dulce penumbra, y la calma discreta que reinaba en toda la casa, daban a ésta un ambiente conventual de profunda paz, dulce y atractivo. Juanito y las dos mujeres, después de una hora de espera viendo las entradas y salidas de los clientes, que andaban con aire discreto, como influidos por aquel ambiente de seráfica calma, fueron admitidos a la presencia del gran hombre. Atravesaron la oficina, donde media docena de pobres diablos plumeaban encorvados, levantando la cabeza para lanzar a Tónica una mirada rápida.

http://tipos.hombre.fun/1738770392.html

En linea Consolador Diversión 2010 Jelsoft Empresas Ltd

95 min Consolador Diversión 2010 Jelsoft Empresas Ltd Traición y nada más que traición, porque todos son unos, o quizá porque usted y todos sus paisanos son también unitarios como los franceses. -Eso no, eso no, Excelentísimo Señor. Yo soy un leal amigo de Vuecelencia y de su causa. Y la prueba de ello la tiene Vuecelencia en mi conducta. -¿En qué conducta, señor Mandeville? -En mi conducta de ahora mismo. -¿Y qué hay ahora mismo? -Ahora mismo estoy acá para ofrecer a Vuecelencia mis servicios personales en cuanto quisiera ocuparme. -¿Y qué haría usted si llegase el caso en que yo me viese perdido? -Haría desembarcar fuerzas de los buques de Su Majestad para venir a proteger la persona de Vuecelencia y su familia. ¿Y usted cree que los treinta o cuarenta ingleses que bajasen habrían de ser respetados por el pueblo si se levantase contra mí? -Pero si no fueran respetados, las consecuencias serían terribles. ¡Y a mí me habría de importar mucho que los ingleses bombardeasen la ciudad después que me hubiesen fusilado! Así no se protegen los amigos, señor Mandeville.

http://gogo.datacion.pw/3257464626.html

Blu Ray Alyssa Milano En Una Playa Nudista

550 mb Alyssa Milano En Una Playa Nudista De este modo anduvo el muchacho con su preciosa carga una buena pieza, metiéndose en el agua hasta las rodillas; y Diana se veía acometida de fuertes ganas de reír cuando las desigualdades del suelo del arroyo obligaban a Celín a hundirse, elevando los brazos para que ni los pies ni el borde del manto de la señorita se mojaran. Al dejarla en tierra, no se conocía en la respiración del misterioso chico la más leve fatiga. -Vaya que eres fuerte -dijo ella dando un suspiro-. Si yo viviera, que no viviré, y te recomendara a mi papá, podrías ser nuestro palafrenero, y se te pondría una librea con la cual estarías muy majo. Celín, sin hacer caso de lo que la señorita decía, empezó a coger piedras y a tirarlas con presteza y empuje increíbles en dirección al río. Su brazo era como inflexible honda, y las piedras salían silbando, a manera de balas, perdiéndose de vista. -Pero ¿qué haces, chiquillo? ¿Apedreas el río? Mira que se enfadará. Oíase un lejano murmullo del agua, y en el mismo instante empezaron a caer gotas. -Llueve, Celín, ¿dónde nos metemos? -dijo la damita echándose el manto por la cabeza. Pero el otro, por toda respuesta, tornó a cogerla en brazos y entró con ella en una gruta. Desde allí vieron que el río se alborotaba, encrespando sus aguas. Celín volvió a tirar piedras, y lo que más pasmaba a Diana fue verle coger cantos enormes y dispararlos cual si fueran los tejuelos con que se juega a la rayuela. Cuando aquellos pedruscos caían en la undosa corriente, oíase un mugido profundo exhalado por las aguas, y además un rumor dulce y misterioso como sonido de arpas distantes. -¿Qué es esto, Celinito?

http://start.datacion.icu/1563103830.html

99 min Video Casero De Mi Esposa

95 min Video Casero De Mi Esposa Usted se ha portado siempre con nosotros de la manera más delicada y más de agradecer. Usted no ha sido un huésped: ha sido un amigo. -Querida mía -dijo su marido-: Copperfield time un corazón sensible a las desgracias de los demás, una cabeza capaz de razonar y unas manos. En resumen: un talento incomparable para sacar provecho de todo aquello de que se puede prescindir. Expresé mi reconocimiento por aquel cumplido, y dije que estaba muy triste por tener que separarme de ellos. -Querido amigo --dijo mister Micawber-: yo soy mayor que usted y tengo alguna experiencia en la vida y en. En una palabra: en dificultades de todas clases, para hablar de un modo general. Por el momento, y hasta que surja algo (lo que espero siempre) no le puedo ofrecer otra cosa que mis consejos; sin embargo, creo que valen la pena de ser escuchados, sobre todo. En una palabra: porque yo nunca los he seguido. y que. Aquí mister Micawber, que sonreía y me miraba con expresión radiante, se detuvo frunciendo las cejas, y prosiguió: -Y usted ve lo desgraciado que soy. -Mi querido Micawber -exclamó su mujer. -Digo -replicó mister Micawber, sin preocuparse de sí mismo y sonriendo de nuevo- lo desgraciado que he sido. Mi consejo es este: < Nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» . Demorar cualquier cosa es un robo hecho al tiempo. ¡Hay que aprenderlo! -Era la máxima de mi pobre papá -dijo mistress Micawber.

http://sad.datacion.pw/179760444.html

HDTVRIP Segregación Sexual De Las Ocupaciones En África.

68 min Segregación Sexual De Las Ocupaciones En África. En Granada suele creerse, con la mejor intención, que son artistas granadinos cuantos artistas han nacido en nuestra ciudad o en su provincia. Una partida de nacimiento resuelve de plano la cuestión. Al contribuir una ciudad al desarrollo artístico de la nación de que forma parte, hay, sin embargo, que ver si lo que da son hombres o artistas; porque hombres en todas partes se crían, mientras que entendimientos modelados ya y con el temple necesario para las altas concepciones, salen de muy pocas. La ciudad tiene funciones políticas y administrativas que todo el mundo conoce; pero tiene también otra misión más importante, porque toca a lo ideal, que es la de iniciar a sus hombres en el secreto de su propio espíritu, si es que tiene espíritu. Cuando yo hablo, pues, de arte granadino, no es para oponerlo ridículamente al arte español, ni para separarlo siquiera, sino para señalar el matiz que en éste representamos y para fijar mejor el carácter de nuestra ciudad. No tengo fe en un arte exclusivamente local, ni tampoco en los artistas que se forman en el aire. Un hombre, hasta cierto tiempo, necesita nutrirse «en su tierra», como las plantas; pero después no debe encerrarse en la contemplación de la vida local, porque entonces cuanto cree quedará aprisionado en un círculo tan estrecho como su contemplación. No es esto decir que un arte demasiado general y un arte exclusivamente local sean inútiles: inútil no hay nada en el mundo. El arte local sirve para formar núcleos; muchos grandes no serían grandes sin el calor que les prestaron los pequeños; si algún artista genial quisiera iniciarnos con franqueza en el misterio de la evolución de su espíritu, sabríamos que el primer arranque, la primera llamarada, los sintió viendo un cuadro, leyendo una poesía, oyendo una composición musical, que eran muy malos en el fondo o muy pobres por la forma, pero que contenían eso que yo he llamado el espíritu de una ciudad, o de un país. Después de todo, nuestro espíritu es muy pequeño, y solos no podríamos casi nada. ¿Quién sabe si los genios no son más que grandes «ladrones de espíritu», seres afortunados que por azar se han puesto en un sitio donde soplaba el alma invisible, y han servido de conductores de las corrientes espirituales que brotaban de ese alma, que es el alma común de los humildes? Así hay también genios de la guerra a costa de la sangre de los que pelean, y hombres cargados de millones a costa del sudor de los que trabajan. Por el contrario, un arte demasiado general, esto es, un arte abstracto, de gabinete, formado entre libros y modelos, es un regulador sin el cual se caería bien pronto en el amaneramiento. Entre esas dos fuerzas, la una que empuja hacia arriba y la otra que abate los ánimos del que intenta ser demasiado original, queda espacio bastante para que los más grandes hombres se muevan con soltura; y si alguno es tan fuerte que rompe y agranda los moldes, tanto mejor. Más bien que de arte, de lo que yo trato aquí es de tendencias artísticas. Ni es fácil, ni viene a cuento sintetizar la historia de nuestro arte: para eso están los libros; pero es importante conocer cuál, entre varias direcciones, es la mejor, para economizar fuerzas. Así, por ejemplo, hemos tenido nuestro grupo de clásicos y nuestro grupo de románticos, y no falta quien haya creído estar en lo firme cultivando la poesía oriental.

http://una.datacion.top/1712744152.html

54 min ¿cuál Es La Relación Sexual Real Desviada?

30 min ¿cuál Es La Relación Sexual Real Desviada? En una puerta susurraba la guitarra con melancólico rasgueo, contestándole desde otra el acordeón con su chillido estridente y gangoso. Y los ruidos de la plaza, el reír de las gentes, los gritos que se cruzaban entre los corrillos y la música popular, entraban con el fresco de la noche en el salón de las de Pajares, sirviendo de sordo acompañamiento a la conversación de la tertulia. Las niñas, con Andresito, hacían planes para la próxima feria. Recordaban los rigodones en el pabellón de la Agricultura y los alegres valses en el del Comercio; pensaban en los trajes que les había traído la modista francesa, y que guardaban intactos para dar golpe en la Alameda en la primera noche de feria, y hasta sentían su poquito de maligna alegría considerando el efecto que su elegancia causaría en las amigas. La calma y la felicidad habían vuelto a aquella casa. Hasta Conchita, a pesar de su carácter iracundo y malhumorado, considerábase dichosa al ver que Roberto «volvía al redil», mostrándose más enamorado que antes. Por las noches, abandonando a su amigo Rafael, asistía a la tertulia de las de Pajares; y no contento con las largas conversaciones que allí sostenía con su novia, todavía por las mañanas, a la hora en que Amparo estaba en el tocador, las criadas en el Mercado y la mamá en la cama, subía la escalera, y en el rellano, ante la puerta entreabierta de la habitación, hablaba más de una hora con Conchita, hasta que se levantaba doña Manuela y comenzaba el movimiento de la casa. La gran preocupación de la familia eran las tres corridas de toros, festejo el más ruidoso de la feria. La tertulia tenía ya ultimado sus proyectos. El señor Cuadros compraría un palco de los mejores para las dos familias; y lo mismo las de Pajares que Teresa, proponíanse deslumbrar al público con su elegancia. Las niñas tenían preparados sus trajes de «manola», y un sinnúmero de veces se habían ensayado ante el espejo para aprender a colocarse con naturalidad y buen gusto la blanca mantilla de blonda. En cuanto a las dos mamas, pensaban lucir obscuros trajes de seda, con costosas mantillas negras, regaladas a las dos por el señor Cuadros. Llegó el día de la primera corrida. La atmósfera parecía cargada de un ambiente extraño de locura y brutalidad. Por la mañana arremolinábase la gente, con empujones y codazos, en torno de los revendedores que en la plaza de San Francisco voceaban las de «sol» y de «sombra»; y como si la ciudad acabase de sufrir una invasión, tropezábase en todas partes con gentes de la huerta y de los pueblos: unos con pantalones de pana y manta multicolor; y otros, los tipos socarrones de la Ribera, vestidos de paño negro y fino, la chaqueta al hombro, dejando al descubierto la blanca manga de la camisa, los botines de goma entorpeciéndoles el paso, y en la mano un bastoncillo delgado, casi infantil, movido siempre con insolencia agresiva. El gentío presentaba igual aspecto en todas las calles, como si la ciudad entera se hubiese vestido con arreglo al mismo patrón. Sombreros cordobeses de blanco fieltro o marineras de paja, cazadoras de color claro, corbatas rojas, y en todas las bocas un cigarro de a palmo.

http://una.datacion.pw/2415146472.html

105 min No Es Necesario Descargar Gratis El Juego Virtual De Strip Strip

110 min No Es Necesario Descargar Gratis El Juego Virtual De Strip Strip Los dos se entendían perfectamente. Discutían con gravedad el precio y la clase de las telas; y tan grande era la simpatía, que si aquel grandullón de enormes barbas osaba decir una palabra un poco alegre, «la beatita» sonreía con toda su alma, mostrando una dentadura igual y brillante. Iba con frecuencia a Las Tres Rosas, por ser los géneros baratos, y Juanito, insensiblemente, recogiendo hoy una palabra y uniéndola con otra tres días después, se enteró de quién era. Llamábase Antonia. Trabajaba de costurera a domicilio, y tenía tan buenas manos, que se la disputaban las parroquianas, señoritas de escasa fortuna, que acogían como una felicidad el confeccionar en sus casas vestidos iguales a los de las modistas. Era huérfana. Su padre había sido cochero en una casa grande; su madre, portera. La difunta señora, una condesa anciana, había sido su madrina, costeando su educación en un colegio modesto, y todavía Antonia iba a visitar algunas veces a «las señoritas», las hijas de su protectora, que se habían casado. Vivía con una amiga de su madre, vieja y casi ciega, antigua criada durante veinte años de un señor enfermo y malhumorado, que al morir le legó una renta de dos pesetas, lo suficiente para no morirse de hambre. Tónica—así la llamaban sus parroquianas—comía en casa de éstas, cosía once horas, cuando no tenía que salir para comprar tela, hilo o botones, y por la noche regresaba a su habitación de la calle de Gracia, un piso tercero de una casa vieja y pequeña, que las dos mujeres tenían como «taza de plata», según expresión de las vecinas. Juanito miraba a la joven con tierna simpatía. ¡Era tan buena muchacha. Para convencerse, bastaba verla por la calle con el velo caído sobre los ojos bajos, andando con paso menudo y gracioso, arrimada siempre a la pared, como si quisiera evitar la atención de los transeúntes. Su belleza no era gran cosa. La cara redondita y pálida, la nariz algo corta, pero con unos ojos hermosos, cobijados por las grandes cejas, que, pobladas de sobra, tendían a juntarse, formando una sola línea. Pero lo que a Juanito le encantaba más en su parroquiana era la sonrisa y aquella dentadura que en el fondo carmesí de la boca brillaba nítida, igual, sin una picadura, sin una pieza saliente, como esas muestras perfectas que los dentistas colocan en sus escaparates. Esta amistad, que se estrechaba por encima del mostrador, iba siendo una necesidad para los dos.

http://euro.datacion.pw/2190178911.html