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Gracias a Leré, Ángel había recobrado las ideas de la infancia, la creencia en lo divino, la seguridad de que la suprema dirección del Universo reside en la voluntad misteriosa de un Ser creador y paternal, quien elije a ciertas criaturas y les imprime la divinidad en grado máximo para que descuellen entre las demás y les marquen el camino del bien. De estas almas delegadas era Leré, con quien él había tenido la dicha de encontrarse en días de crisis moral, debiéndole su regeneración, indudable victoria sobre el mal, pues sólo con mirarle y argüirle suavemente, la de los ojos bailantes había hecho de él otro hombre. Para corresponder a tan gran beneficio, él ayudaría a Leré a derramar por el mundo la onda divina que afluía de su alma pura. Poseyendo él suficientes medios materiales para materializar los hermosos pensamientos de la inspirada joven, los emplearía sin vacilar en empresa tan meritoria y grande. Fundaría, pues, con toda su fortuna, una orden, congregación o hermandad destinada a realizar los fines cristianos que a Leré más le agradasen. Él se encargaría de todo lo adjetivo, ella de lo substancial. La institución podía ser puramente contemplativa, si ella lo deseaba, o filantrópica y humanitaria con todo el carácter católico que ella quisiese darle. Si disponía que se consagrase al amparo de pobres y desvalidos, él tomaría sobre sí la obligación de buscarlos, recogerlos y conducirlos a donde recibieran el remedio de sus males. Si era cosa de cuidar enfermos, él rebuscaría en zahúrdas insanas y estrechas las manifestaciones más horripilantes del mal físico. Si la santa se decidía por perseguir el mal moral, estableciendo la corrección del vicio, la enmienda de la prostitución y de la perversidad, él emprendería una leva de criminales y les llevaría, con sugestiones inspiradas por su fe, a donde hallaran de buen grado los medios de regenerarse. Parte esencial de este plan era que él, estimándose el primero entre los desgraciados, entre los enfermos y entre los criminales, se consideraba ya número uno de los asilados, cofrades, hermanos o lo que fuesen, sin que esto le quitase su carácter de fundador, ni le eximiese de la obligación de disponer todo lo material y externo. Segunda idea. Al consagrarse con alma y vida a la realización de las doctrinas Lereanas, se desligaría en absoluto del mundo, y de toda relación que no fuera las que entablaba con su celestial amiga y maestra. Ruptura completa con todo el organismo social y con la huera y presuntuosa burguesía que lo dirige. Equivalía semejante determinación a quitarse un duro grillete, y al propio tiempo, reconociendo los garrafales defectos del organismo social, se inhibía en absoluto de toda competencia para reformarlo. Proscripción completa de la política. Que la sociedad se arreglase como quisiera y como pudiera. Ya no tendría con ella más conexiones que las indispensables para recoger en su seno corrompido las miserias que reclaman socorro. Ninguna idea política ni social tenía ya valor para él; ni pensaba, como antes, en mudanzas o refundiciones de los poderes públicos y de la propiedad.

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104 min Area Bay Facial En Cirugia Plastica La piedad al fin; la piedad humana, el reconocimiento de que alguien existe para mí, de que el dolor ajeno es el dolor mío. Un impulso irresistible, ardiente, sin freno de ternura infinita, de amor, de amor sin límites. Sobre la faz de la niña, de la paleta alcornoqueña, gotea la miel de mi caridad, envuelta, desleída en llanto. Y mis Labios, besando aquel espantoso rostro, tartamudean: -No, hija mía, no te mueres. ¡No te mueres, porque te quiero yo mucho! Por la ventana abierta, entran el aire y la fragancia de la tierra floreciente, amorosa. Cierro los ojos. Dentro de mí, todo se ilumina. Alrededor, un murmurio musical se alza del suelo abrasado con el calor diurno; mi cabeza resuena, mi corazón vibra; el deliquio se apodera de mí. No sé dónde me hallo; un mar de olas doradas me envuelve; un fuego que no destruye me penetra; mi corazón se disuelve, se liquida; me quedo, un largo incalculable instante, privada de sentido, en transporte tan suave, que creo derretirme como cera blanda. ¡El Dueño, al fin, que llega, que me rodea, que se desposa conmigo en esta hora suprema, divina, del anochecer. Entrecortadas, mis palabras son una serie de suspiros. Mi boca, entreabierta, aspira la ventura del éxtasis. Imploro, ruego, entre el enajenamiento del bien inesperado, fulminante. -No me dejes, no me dejes nunca. Siempre tuya, siempre mío. Quítame lo que quieras, haz de mí lo que te plazca, venga cuanto dispongas, redúceme a la nada, que yo sea oprobio, que yo sea burla, que me envilezca, que me infame. Venga ignominia, fealdad horrible, dolor, enfermedad, ceguera; venga lo que sea, hiéreme, hazme pedazos. Pero no te apartes, quédate, acompáñame, porque ya no podría vivir sin ti, sin ti, sin ti.

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59 min Hentai Slave 2008 Jelsoft Enterprises Ltd -Ya se ve, el que tiene la barriga llena no se acuerda del que la tiene vacía. Venía, pues, como iba diciendo, a dar a su mercé las Pascuas en compañía de su esposa la señora doña Brígida, del señor Abad y de la señorita Clemencia, ese esportón de rosas. -Y usted que es uno de granzas, diga que viene en su nombre y en el de su comadre la resucitada a pedirme aguinaldos y hablará verdad una vez en su vida, pues menea la cola el can, no por ti, sino por el pan. acá no somos capaces de hacer nada por interés, ni de valernos de esa tartagema: ¡vaya! -¿Capaces? Capaces son ustedes ambas de cortarle los pelos al diablo, de sacarle los dientes a un ahorcado, de levantar los muertos de la sepultura, y de cortarle un sayo a las ánimas benditas. -exclamó con dignidad ofendida la tía Latrana-, ¿piensa su mercé que mi comadre y yo somos unas cualesquiras, ni gentes de poco más o menos? No señor, somos bien nacidas y de buen tronco: aquí donde usted nos ve, tenemos alcuña; los descendientes de mi comadre fueron en años témporas gentes muy empinadas. Sus abuelos fueron sujetos muy considerables. -Pues los descendientes muy empinados y los sujetos muy considerables han engendrado una nieta que es un chapuz. -Un rey de España -prosiguió con prosopopeya la genealogista-, les puso de nombre Machuca, de puro machucar moros. -Y yo le pongo el de Machaca, de puro machacar cristianos. -Por lo que toca a mí -prosiguió irguiéndose la tía Latrana-, ha de saber su mercé que el árbol de la generación de mi casa dice que fueron antes de destronados mis abuelos, y cuando estaban en su solio, muy emperantes, y que eran entonces los Ramírez Vargas, piernas de santo. -Pues lo que les ha quedado de sus grandezas a los Ramírez Vargas, son narices largas, ¿está usted? Dejémonos de padres y abuelos, y seamos nosotros buenos. Por ser hoy el día que es, no me puedo negar a socorrer a ustedes que son hoy, no piernas de santo, sino patas de gallo con espolones; pero, tía Emperante, una y no más, señor San Blas. Juana -prosiguió don Martín llamando al ama de llaves-, da a esta pierna de santo una de cabrito, dos hogazas de pan, dos libras de tocino, y váyase la considerable donde el humo en día de levante.

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23 min Fotos Calientes De Megan Fox Desnudo Quedamos clavados en el lugar del tope. El toro saltó como pelota, se dio vuelta por sobre el lomo. Había hecho una cosa peligrosa entre todas. Agarrar un animal, en toda la furia, a la cruzada, es un alarde que puede costar el cuero si la velocidad de cada animal no está calculada con toda justeza. ¡Buen principio que me comprometía para el trabajo bruto iniciado! Empezó el torneo bárbaro. Como éramos muchos, hacíamos varias cosas a un tiempo. Para un lado, hacía el señuelo, se paleteaban las reses. Para otro se arriaban a cierta distancia, campo afuera, a fin de voltearlas a lazo y curar, descornar, capar o simplemente cuerearlas, después del obligado degüello, si estaban en estado de enfermedad incurable. En yunta con el mocito rubio, compañero de recogida esa mañana, nos dedicamos al aparte. Las reses eran escasas, pues se elegían toros jóvenes que, después de ser largados en un potrero pastoso y capados, se invernarían. ¿Qué iba a salir de bueno, para el engorde, de esa extraña reunión de patas largas y lomos a lo boga? Él en un gateadito liviano, yo en mi bayo, formábamos una pareja luciente y ligera. Afanados por demostrar las habilidades de nuestros pingos, sacábamos de golpe los animales apretados entre los dos. Era inútil que quisieran buscar el campo o sentarse; iban como dulce de alfajor entre sus tapas de masa y ni siquiera pensaban en zafarse. No nos habían ni averiguado el nombre, que ya estaban con el señuelo. El rubio resultó medio travieso, de modo que tenía yo que andar alerta para que no me venciera de salida, echándome los animales encima. Pero el bayo antes se quebraría los pichicos empujando, que ceder en el envión. Volviendo del señuelo al tranquito, dejábamos resollar los caballos.

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74 min Clip Gratis Gay Twinks Porno De Películas -Sí -dijo Amalia con los ojos llenos de lágrimas. -Eduardo te ama, y yo también estoy contento de eso. -¿Lo crees tú? -¿Lo dudas tú? -Dudo de mí. -¿No eres feliz con ese amor? -Sí, y no. -Es como no decir nada. -Y sin embargo, digo cuanto siento en mi alma. -¿Le amas y no le amas entonces? -No; le amo, le amo, Daniel. -¿Y entonces, Amalia? -Entonces, soy feliz con el amor que le profeso, y tiemblo, sin embargo, de que él me ame. -Puede ser; pero la desgracia me ha enseñado a serlo. -La desgracia suele conducirnos a la felicidad, amiga mía. -Bien, anda, te espera Eduardo.

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52 min ¿cómo Puedo Disfrutar Más Del Sexo? En esa brega, niña, murió el coronel Delfor. Brenda fue acometida de un estremecimiento; y por algunos instantes respiró con pena. Pasada esa emoción, púsose grave y pensativa. En verdad, en ese día hacía años de la muerte de su padre. Cogió, meditabunda, una ramita, y entretúvose maquinalmente en trazar una fecha en la arena. Después extrajo de su seno la carta de Raúl para releerla despacio. Zambique, empuñando su azada, volvió a la tarea, acompañándola en voz baja con uno de sus monótonos aires africanos. En tanto, minutos hacía que el cupé de Areba se había detenido frente a la verja. La joven se encontró con la señora de Nerva en la galería, en su silla de hamaca, como de costumbre, aspirando el aire puro y libre que le hacía tanto bien. Estaba su rostro bastante demacrado, con huellas visibles del último quebranto e indicios a la vez de una absoluta decadencia. Con todo, se sentía con ánimo y excelente espíritu. Areba se enteró de su estado, siempre solícita y cariñosa, congratulándose de hallarse por el instante a solas con ella. La anciana viuda mostrose amable y contenta. Aquella visita le era muy grata en todo tiempo, pero aún más en esa hora. Quería oírla y hablarla también sobre su asunto de interés predilecto, aprovechando la corta ausencia de Brenda. -El corazón me ha dejado en paz hace dos días -agregó luego-: el mal está ahí, yo lo conozco; y aunque no tengo mucha fe a estas mejorías, hoy me encuentro tranquila. Después de un breve cambio de palabras afectuosas, la señora de Nerva pasó a hablar de su pupila. Con este, puso en conocimiento de Areba la confesión de Brenda sobre su pasión por Raúl Henares, sin omitir detalle alguno; confesión dulce e ingenua, que no la había cogido de sorpresa, dados los precedentes que eran de su dominio; pero que, a pesar de todo, no había dejado de atribularla y entristecerla de una manera penosa. La sinceridad de los propósitos que abrigaba sobre el porvenir de la huérfana, se estrellaba contra aquella revelación elocuente de una naturaleza apasionada, que no parecía ya dueña de sus impulsos.

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82 min Cómo Acceder A Los Registros De Delincuentes Sexuales.

Hd Cómo Acceder A Los Registros De Delincuentes Sexuales. Íbase a dar una nueva batalla. Los contendientes habían concentrado todos sus elementos para esta acción decisiva y determinose lo indispensable para aguzar sus armas, como aseguran hacen los leones con sus garras al salir de las cavernas. La misma fiebre, el mismo celo, idéntico coraje: todo presagiaba un choque formidable, y venían el uno hacia el otro los ejércitos, ora a marchas forzadas en columnas paralelas, ora deteniéndose o retrogradando en batalla en busca de un teatro adecuado a la tragedia. En ciertos lugares, el repliegue o la contramarcha de flanco se hizo difícil, y la evolución cesó. El panorama, a todos rumbos, era alegre y sonriente: la tierra gorda y negra ofrecía el grano de la abundancia, sus sabrosos frutos la vegetación arbórea, franca hospitalidad la mansión del labrador. Parecía aquella la región del trigo. Un arroyo franjeado por ligeros boscajes serpenteaba al pie de las cuchillas, destacándose en forma de hilo plateado en pequeñas planicies, y perdiéndose en los declives y hondonadas, para presentar a lo lejos en algún llano de cultivo su doble festón de talas, sauces y espinillos en caprichosas isletas. En otra dirección, distinguíanse árboles solitarios junto a moradas humildes, doradas mieses, caminos de agaves, grandes parvas amarillentas y ganado doméstico esparcido en terrenos de pastoreo. La paz, la tranquilidad y el trabajo reinaban en aquellos sitios, hasta la llegada de los ejércitos; enormes culebras de anillos de acero, que debían dejar a su tránsito surcos más profundos que los del arado, llenos de un riego de sangre viril y generosa. En parajes semejantes, ya acosado por el cañón, dio el frente uno de los ejércitos, como el paladín que midiese campo y sujetara al corcel, haciendo crujir al volver cara con fiero estridor todas las piezas de su armadura. Nada más imponente y majestuoso que el movimiento de las columnas en su desfile final, y en la formación de la línea, cuando deslizándose por retaguardia de la cabeza o avanzando de frente en perfecta alineación, fusiles al hombro, en sus cujas las lanzas, empujados los cañones, desnudas las espadas, desplegadas las banderas, batientes los tambores, las dos masas preparan el encuentro llenas de fe y de brío, buscando el plano donde harán pie firme hasta destrozarse con el plomo y el acero. Tendiéronse ambos contendientes formando paralelas; batallones al centro y fuertes baterías de campaña, caballería en las alas compacta y numerosa, con reservas sobre los bagajes y tren rodante. Algunos destacamentos de cazadores apoyaban los flancos, y otros hacían despliegue al frente en guerrilla, preparando con sus descargas aisladas el sangriento drama. Alineados, en descanso, resueltos, en un terreno desfavorable en parte para la maniobra, esperaban la palabra de orden. ¡Eran como dos nubes sombrías cargadas de electricidad, cuyo choque inevitable debía producir la catástrofe al soplo de aciagos vientos; o encelados colosos, acostumbrados a recibir nuevas fuerzas de la madre tierra en la caída, prontos a lanzarse el uno sobre el otro para renovar con vigor increíble un combate perdurable! Ya algunos cuerpos humanos tendidos aquí y acullá sobre la línea de la escaramuza preliminar en ambas avanzadas, inmóviles y yertos marcaban los vacíos hechos por el plomo de las descargas: jalones de carne y rotos huesos, del que debía ser para uno u otro combatiente el campo de la victoria. A intervalos de los dos centros que se contemplaban mudos, siniestros y airados, partían relámpagos enmedio de espesas humaredas, y el hierro pasaba rugiendo por los claros de las guerrillas, abría brecha en la línea firme e inmóvil que cubría en el acto el hueco, o rebotaba en las colinas con choque estridente levantando yerbas entre una niebla de polvo. Entonces un clamor lúgubre surgía de las masas de las alas, compuestas de inquietos escuadrones, como si la guadaña de la muerte hubiese girado vertiginosa sobre todas las cabezas: vibraba sonoro en el espacio el toque del clarín, los caballos escarbaban la tierra temblorosos con sus remos delanteros, y se sucedía luego un silencio solemne al estampido del cañón. Cruzaban errantes por la altura anchos girones de negros vapores, que ocultaban de vez en cuando un sol rojo y candente, a cuyos fuegos verticales flameaban los aceros y se hacían hornillos, boinas, gorras y morriones.

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